
Los primeros son un colectivo de personas con un título, ya sea de biología, ingeniería forestal, etc. que pueden tener un doctorado o una formación más específica en el ámbito de la entomología, y que además se dedican a ello como su profesión. Son científicos.
Los segundos son personas que pueden tener o no una titulación, y que se han acercado a la entomología por vocación, porque les gustan los insectos o arácnidos, frecuentemente son coleccionistas, y que no se dedican a ello de modo exclusivo.
Históricamente, puede decirse que los entomólogos "aficionados" han contribuido notablemente al conocimiento de la entomofauna, recolectando ejemplares y poniéndolos a disposición de profesionales, museos etc. No obstante, y pese a que hay grandes entomólogos que han comenzado como aficionados, surge un gran problema cuando esta gente, con toda su pasión y su buena intención, se dedican a la investigación.
La entomología es una ciencia, es una rama de la zoología. Investigamos sobre evolución, ecología, fisiología etc. Encontramos nuevas especies, las describimos y las presentamos a la comunidad científica, y al mundo en general. Hacemos un seguimiento de las poblaciones de insectos, tratamos de averiguar todos sus misterios... Y si alguien puede hacerlo, sin tener un título, es libre de intentarlo, aunque personalmente creo que le faltarán algunos conocimientos, y tendrá que invertir mucho tiempo en su formación. Pero se han dado casos de gente que ha publicado artículos que han tenido que ser revisados y desmentidos. Muchas especies o subespecies han sido sinonimizadas. Al final están entorpeciendo la labor de los entomólogos profesionales, ya que cada vez que reunimos información, tenemos que hacernos eco de todo lo publicado, incluídos datos erróneos. Nos obligan a invertir tiempo en corregir información errónea.
El proceso de publicación científica, en principio, debería evitar este tipo de publicaciones poco rigurosas. Desgraciadamente, hay revistas sin revisores, y ocasionalmente hay intereses personales o económicos de por medio, aunque en las mejores revistas esto es menos común.
Un médico negligente que ha dejado morir a varias personas es investigado e inhabilitado. Lo mismo debería pasar en otras ramas de la ciencia, como ésta. Cuando hay una negligencia, debería penalizarse a quien la comete.
Seguro que no llevaríais a vuestras madres a un "ginecólogo aficionado" que no tiene una titulación. Esa persona no tiene una formación específica más allá de la que haya podido adquirir por su cuenta en sus ratos libres. De hecho, no debería llamarse ginecólogo aficionado, sino aficionado a la ginecología, porque no tiene título de ginecólogo.
Del mismo modo, no creo que deba llamarse entomólogo aficionado a aquel que colecciona insectos. Debería llamarse aficionado a la entomología.






